La sociedad vive inmersa en la mentira absoluta.

-Derrida-

La liga de baloncesto de la NBA se sirve del doping sistemáticamente

Casi todo el mundo que tiene interés por el baloncesto concuerda en que la NBA es la liga más potente, pero lo que casi nunca se suele decir es que también es la liga en el que el dopaje está más extendido.
El problema del dopaje en el baloncesto norteamericano proviene del concepto que tienen allí de lo que es dopaje. Mientras que en el deporte europeo fácilmente se puede dar positivo por un simple medicamento para el resfriado en la liga estadounidense lo que se establece como dopaje es por regla general simplemente el consumo de drogas comunes. De esta manera cuando aparece algún positivo suele ser por consumo de marihuana, cocaína o similares.
Un ejemplo nos puede servir de guía para comprender esta particularidad. Los corticoides, que son sustancias segregadas naturalmente por el organismo, también se pueden administrar cuando son prescritas a enfermos. En el caso de un enfermo con asma o bronquitis puede suponer una mejora de la capacidad respiratoria que signifique incluso la diferencia entre la vida y la muerte. Si es una persona sana la que los toma puede potenciar enormemente sus capacidades cardiovasculares, lo que consiguientemente le llevará a mejorar su rendimiento deportivo aún a riesgo de que ello le suponga un perjuicio para su salud de forma similar a como sucede con el resto de drogas comunes. Pues bien, en la NBA (al igual que en más sectores del deporte norteamericano) usar corticoides no supone dopaje ya que se supone que lo que es vendido en una farmacia es legal. Esta es la falacia que consuela la opinión popular de ese país.
La consecuencia de estas premisas es que a muchos jugadores se les administran sustancias para mejorar considerablemente su rendimiento físico con la certeza de que no resultarán como positivo en ningún control antidopaje que se haga por la NBA. Naturalmente si salen de los controles de esa liga y son testeados bajo los criterios existentes, por ejemplo en Europa, darían positivo por multitud de sustancias. Este es uno de los motivos por los que los jugadores profesionales de baloncesto americano no han ido hasta hace poco años a los juegos olímpicos, ya que en ellos (como en Europa) se sigue el criterio FIBA de control antidopaje y por lo tanto estarían obligados por ley a sancionarlos. Que ahora los jugadores estadounidenses de la NBA acudan a los juegos olímpicos y no sean sancionados tiene una explicación simple, es la única selección que no pasa los controles antidopaje. Si el lobo es el encargado de cuidar a las gallinas ya se puede imaginar el desenlace. De igual manera los J.J.O.O. son los máximos beneficiados de que los jugadores de la NBA acudan a jugar por cuanto les supone un mayor prestigio (y por lo tanto audiencia, y por lo tanto dinero) a la competición.
El mismo esquema del lobo cuidando a los corderos sucede en la liga NBA. La NBA es la máxima beneficiada de tener a unos jugadores con mayor potencial físico. Si la NBA vende más espectáculo y en mayor cantidad obtendrá mayores ingresos. De esta forma el calendario de la NBA se ha hecho inhumano, para empezar porque debido al sistema rotatorio de los deportes en la televisión norteamericana se ven necesitados a completar toda la temporada en muy pocos meses, con lo que frecuentemente los equipos se ven obligados a jugar tres o más partidos por semana, partidos que son ocho minutos más largos que en el baloncesto FIBA. Además uno no puede dejar de mostrar perplejidad al ver bastantes jugadores claramente obesos (Shaquille O’Neal, por ejemplo) que encima juegan el partido casi completo. ¿Hay una pléyade de jugadores norteamericanos que son más fuertes que el resto de los humanos? Parece que es más plausible una explicación basada en lo extendido que se encuentra allí el dopaje. Cuando vemos a jugadores como Kobe Bryant que, después de unos pocos meses de vacaciones, vuelven con una nueva y descomunal musculatura, sólo podemos pensar que eso es algo imposible de conseguir simplemente acudiendo a un gimnasio.
Todo este proceso está destruyendo el baloncesto como deporte. Hace años que el mundo del baloncesto ha aprendido que si no tienes suficiente talento (técnica) puedes compensarlo a base de músculo. De esta manera si saltas a mayor altura reboteas más, si corres más rápido es más fácil que anotes más puntos porque podrás desmarcarte con más facilidad de tu oponente, etc.. En conclusión, lo que significa el concepto de baloncesto queda anulado por personas dopadas que parecen lo que no son, unos superhombres. No hay más que dar una ojeada a un partido de la NBA durante los años ochenta y a otro jugado después de los noventa. El físico de los jugadores es completamente distinto.
Cuando pienso en la final olímpica que Estados Unidos recientemente ganó a España (aparte de otros “chanchullos” en el partido) sólo puedo ver a un montón de jugadores norteamericanos dopados que no pasaron ningún control antidopaje frente a los del equipo contrario que estaban en la situación opuesta. Así se escribe la historia de los “éxitos” del baloncesto norteamericano.

Nota: El jugador de la foto es Dwight Howard. Actualmente uno de los pivots “dominantes” en la NBA y un buen ejemplo de lo que es tener mucho músculo “sospechoso” y pocos fundamentos técnicos.

3 comentarios:

Bluess Swing dijo...

No tenía ni idea de esto del dopaje, así ¿Pau y Marc Gasol deben mantenerse al margen ya que juegan en ambos lados del charco?, creo que lo que muy bien expones en este post ilustra la pérdida de valores de nuestra sociedad actual, basada en los resultados y sin tener en cuenta ni el esfuerzo, ni la filosofía auténtica del deporte. Muy interesante.

bLuEsMaN dijo...

Has estado muy hábil con el comentario.

Precisamente podría pensarse que los jugadores internacionales que militan en la NBA no podrían seguir estos parámetros ya que también juegan en competiciones FIBA. Pero generalmente hay suficiente espacio de tiempo como para que el dopaje que hayan tomado desaparezca por completo de su cuerpo. Así sucede en otros deportes en los que algunas sustancias sólo se mantienen en el organismo durante un corto espacio de tiempo.

Ya que hablas de Pau Gasol recuerdo escucharlo literalmente declarar en una entrevista que los cuerpos en la NBA no eran normales, pero que él no tenía intención de tomar nada. Naturalmente esto fue en su primera temporada.Supongo que a estas alturas le habrán presionado por lo menos para que tome algún "complejo vitamímico" ligero. De todas formas en su caso la potenciación física no es tan determinante como en otros jugadores. Por ejemplo Dwight Howards depende mucho de su capacidad de salto, cosa que Pau no.

Gracias y saludos.

blues dijo...

En cuanto a este tema creo que resulta muy interesante el artículo que acaba de publicar Antoni Damiel: Drogas y dopaje en la NBA:

DROGAS Y DOPAJE EN LA NBA 13 diciembre, 2010 - 23:15

Como consecuencia de la repercusión de la Operación Galgo, el caso que investiga una trama de dopaje en el atletismo español, la NBA se ha visto salpicada por tópicos habituales siempre que se habla de estos temas. Con voluntad informativa y aclaratoria voy a exponer que:

- El programa antidrogas y antidopaje de la NBA está regulado por el convenio de la liga, aprobado por tanto por la patronal (dueños de franquicias) y la poderosa asociación de jugadores (NBPA). Es público. TODO el mundo sabe en qué consiste y a qué atenerse.

- Desde 1983 se prohibió y persiguió en la NBA el consumo de drogas socialmente penalizadas (llamadas por ellos como drogas de abuso) como anfetaminas, cocaína, LSD y opiáceos como heroína, codeína y morfina.

- En el convenio colectivo vigente, firmado tras el cierre patronal que duró del 30 de Junio de 1998 a Enero de 1999, se incorporaron al programa la marihuana, esteroides como el clembuterol y diuréticos varios. Un año después se añadieron a la lista de sustancias prohibidas otros esteroides como la nandrolona, el estanozolol y la testosterona. En 2004 la efedrina, la hormona del crecimiento y sustancias derivadas o similares completaron el dossier de sustancias prohibidas.

- Los rookies o novatos pasan cuatro controles sorpresa desde el 1 de Octubre al 30 de Junio en su primera temporada en la NBA. Los veteranos sólo pasan uno por temporada y lo pasan durante la pretemporada (training camp), en Octubre.

- Los castigos son variados en dependencia de la sustancia detectada. Los consumidores de drogas de abuso reciben una suspensión de dos años. En el convenio se dice que en dependencia de su voluntad de cumplir con los programas de rehabilitación o reincidencias pueden recibir una descalificación definitiva pero tras los dos años de suspensión si los acusados se demuestran limpios podrían ganar en cualquier litigio en la justicia ordinaria su reinserción.

- Un positivo de esteroides, diuréticos, efedrina, etc… acarrea diez partidos de suspensión y la obligación de cumplir con un programa de información y rehabilitación. Si se incurre en un segundo positivo la suspensión es de 25 partidos, el tercero provoca un año de suspensión y un cuarto tropiezo la descalificación definitiva.

- Un positivo por marihuana obliga a entrar en el programa de rehabilitación. El segundo se castiga con 25000 dólares de multa y el cumplimiento con el programa. El tercero obliga a una suspensión de cinco partidos y el cuarto ya lleva la sanción hasta diez encuentros sin jugar.

- Esto es la NBA y sus controles. El 30 de Junio finaliza el vigente convenio y habrá que negociar el próximo aunque el programa antidrogas y antidopaje supondrá uno de los puntos de menor conflicto entre propietarios y jugadores. Ni que decir tiene que la mayor causa de polémica es que los jugadores de más de un año de experiencia en la NBA y sin antecedentes sólo pasen un control anual y siempre en Octubre.

- Conocidas sus normas uno puede definir mejor sus críticas o alabanzas a las mismas. Ojalá pudieramos conocer datos similares referentes al deporte español de alta competición.