La sociedad vive inmersa en la mentira absoluta.

-Derrida-

Micheal Jackson: Un hombre que se odiaba y prefirió mentirse a sí mismo.

Por diversos motivos (sensacionalismo, sensiblería, etc…) he procurado olvidarme en lo posible de todo lo que estos días tiene que ver con la muerte de Michael Jackson pero creo que ha llegado un punto en el que ya me cuesta seguir escuchando tantas falsedades sin dar una respuesta. Pienso que, para el que quiera verlo, en líneas generales es bastante evidente lo que ha sucedido.
Maltratado por el padre es obligado desde edad temprana a dedicarse a la música, lo que lo hace encajar dentro de los perfiles típicos de muchos músicos (por citar alguno muy conocido, Mozart). En su caso esto le supone varias cosas. Para empezar el ejercicio temprano de la música le sirve para potenciar aptitudes que en esta faceta se consiguen con mayor fuerza en las primeras épocas de la infancia. Si el ejercicio musical le proporciona las capacidades, el sufrimiento le da contenidos que expresar. El problema del sufrimiento es que no sólo puede generar elementos susceptibles de ser expresados artísticamente, también suele generar odio hacia uno mismo y/o hacia los demás. Obviamente el odio de por sí es destructivo, así que si no se es consciente de él y no se hace algo para solucionarlo irá destruyendo progresivamente a la persona. Además, en el caso de Michael, este problema (seguramente entre otros problemas más) también derivó en el evidente síndrome de Peter Pan que padecía, con lo que ya a simple vista hay una cantidad considerable de trastornos psicológicos.
Las dos primeras premisas generales para poder resolver un trastorno psicológico es reconocerlo y tener voluntad de solucionarlo. Esta persona no dio muestra de querer o de poder partir de esas premisas y terminó refugiándose en la mentira para poder conseguir la suficiente seguridad que le permitiese seguir sobreviviendo.
Recuperando el tema del odio que sentía hacia sí mismo podemos observar este aspecto en la vergüenza que sentía de pertenecer a su raza. Esto mismo lo podremos ilustrar mejor con “The bluest eye”, la novela de Toni Morrison. En ella el personaje de Pecola Breedlove coincide en varios aspectos con este hecho de renegar de la raza. Pecola es una niña afroamericana en los Estados Unidos de principios del siglo XX. Como se siente marginada por los demás este dolor lo termina proyectando sobre sí misma en forma de culpa llevándole esto a avergonzarse de su raza y, por lo tanto, el primer instinto que tiene es que sus ojos sean claros para que, como ella misma dice, los demás la acepten y la quieran. Este sentimiento no sólo pertenece a un personaje de ficción o a Michael. Todavía en la actualidad miles de mujeres afroamericanas en Estados Unidos usan productos (a veces de lo más disparatados e insanos) para blanquear su piel por un motivo similar a los anteriores.De igual manera que con la princesa Letizia se disfrazó su operación estética de nariz con una rinoplastia (cosa que el que tenga un mínimo conocimiento sabe que no tiene nada que ver) para hacer verosímil la necesidad de esa intervención, Michael se encuentra en un caso similar. Su odio hacia sí mismo lo proyectó también en la condición de su raza y, como es habitual en el país más guiado por la apariencia y de más operaciones de estética, decidió cortar por lo sano y suprimir aquello que le resultaba tan molesto, su color de piel. Lógicamente si alguien se avergüenza por algo fácilmente su primer impulso será intentar disimularlo, así que encima no va a ensanchar la vergüenza reconociendo que ha hecho algo para buscar subsanarlo. Este es el motivo por el que oficialmente Michael padecía un supuesto Vitíligo. Era la enfermedad que más se parecía a los fuertes tratamientos que tomaba, y que seguramente le costaron la vida, para aclarar el color de su piel. Sin embargo el Vitíligo, aunque es cierto que clarea la piel, no lo hace por completo. Lo que produce son manchas claras pero en bastantes zonas del cuerpo sigue permaneciendo el color original de la piel. Evidentemente este no era el caso de Michael, lo que unido a su cuadro psicológico hace inmensamente más probable que sus problemas de salud se debiesen principalmente a este motivo. De esta forma estrofas de algunas de sus conocidas canciones como “Black or White” (No importa si eres blanco o negro), sin dejar de tener valor artístico, no pasan de ser racionalizaciones que buscaban atenuar este problema porque de hecho en el inconsciente de Michael sí que importaba el color de la piel.
Recordemos que el síndrome de Peter Pan se caracteriza porque el Yo debido a diversos motivos (aquí probablemente debido a los maltratos y a falta de vida “propia” en su infancia) queda fijado en una época infantil que le impide conseguir la madurez como ser humano. Esta fijación infantil además va unida en este síndrome a un fuerte narcisismo. Si poder abrirse hacia los demás es una señal de madurez, el no conseguirlo supone que el Yo quede volcado sobre sí mismo y por lo tanto se haga narcisista. No hay más que ver el interés que mostraba por situarse de forma patológica en el papel de un niño (principalmente por todo lo que giraba en torno a su rancho “Neverland”) para comprender lo evidente de esta fijación. El narcisismo lo proyectó de una forma superficial e infantil en multitud de aspectos. Por ejemplo, si un disco suyo vendía algo menos que las millones de copias que había vendido el disco anterior se deprimía considerablemente. El motivo es que inconscientemente había asociado que la comunicación y el cariño de los demás hacia él se medía de esta manera. Otros rasgos típicos de este síndrome también los podremos ver claramente en esta persona. La negación del envejecimiento (obviamente es lo contrario a querer ser niño), las dificultades con la sexualidad, la irresponsabilidad, etc… Fijándonos en la irresponsabilidad es obvia la fuerza de este rasgo en su carácter. Llega simplemente con observar el trato hacia sus hijos o la inconsciencia del estado de sus finanzas. Que haya donado altas cantidades de dinero, sin negarle su valor, se puede medir además por este patrón. Sin negar el genuino y noble deseo de ayudar a su prójimo también hay que tener en cuenta que esto lo hace una persona que es casi completamente inconsciente de lo que significa la abstracción del dinero, con lo que moralmente no puede tener el mismo valor que si fuese consciente.
En conclusión, tenemos a una persona en el que el odio de los demás (seguramente una buena parte procedente de su padre) le supuso tal daño que no pudo y/o no quiso recuperarse, posiblemente porque nunca consiguió ser lo suficientemente maduro como para comprender el camino equivocado que llevaba. Si no hubiese sido de provecho para la industria discográfica no hubiese conseguido el dinero y la fama que le permitió realizar estas inmaduras fantasías infantiles y hubiese sido simplemente un buen músico más de los muchos que hay por todas partes sujeto a sus mismas vicisitudes. Muchos otros con menos dinero e igual o mayor talento hubiesen llevado rumbo parecido de haber tenido la oportunidad que él tuvo. Así que el “halo” (alimentado por millones de personas) que hay en torno a su figura no es más que una fantasía ilusoria que ha irradiado de una persona enferma a la que su dinero le permitía concederse cualquier capricho. Sin olvidar algunas buenas intenciones y el buen corazón que emanaba en algunas de sus acciones o en partes de su música (y que sobrevivía enclaustrado dentro de sus problemas psicológicos), moralmente es obvio que no puede ser elogiable una vida como esa. Una vida que le llevó a no tener el mínimo discernimiento como para no ser tan vil de no hacer el plagio que cometió probablemente para alimentar su ego narcisista. Lo peor de todo es ver como su padre asistía tres días después de la muerte de su hijo (sin que se le perciba una convincente pena) a una entrega de premios (que ironías del destino eran de la “música negra”) en la que se aprovechaba para homenajear a su hijo. Ahí estaba el odio sobreviviendo a su víctima.

11 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Muy interesante.

Yo nunca reí que fuera blanco "por una enfermedad". Justo él, que siempre quiso serlo, se le declaró vitíligo!?!?

Incluso llegué a pensar que tenía un doble de raza blanca que lo reemplazaba en sus salidas al público, no en los recitales.

Pero si tomaba medicación para ser tan blanco, qué tomaba!?!?! No hay otros casos similares... También es un misterio...

bLuEsMaN dijo...

Con medicación se puede impedir que el cuerpo segrege melanina y de esa forma modificar la coloración de la piel.

Naturalmente no es algo muy sano pero cuando tienes dinero suficiente como para pagarte médicos personales también estás en una situación de poder para presionarles y que te prescriban el tratamiento que quieres tener (por muy disparatado que sea).

No ha sido casualidad que muriese de mediana edad. Era fácilmente previsible que alguien que maltrate así su salud no podría llegar a anciano. En realidad él mismo se ha suiciado entre la veneración y "mistificación" de sus admiradores.

bLuEsMaN dijo...

Acabo de darme cuenta de que en el blog del Profesor Molinuevo, uno de los blogs que sigo con asiduidad, ha publicado casi al mismo tiempo que yo una entrada que también hace referencia a Michael Jackson. Él toma otros aspectos y se centra en lo que están significando los funerales de esta persona con estas palabras:

"Lo que debiera haberse celebrado en la intimidad familiar e incluso la clandestinidad, habida cuenta de la catadura moral del sujeto, se convierte en un circo mediático por la convergencia de intereses de distinto signo. Y ahí lo modélico (estético) se vende en el mismo pack con lo ejemplar (ciudadano). ¡Era el Rey! ¡Admirable educación para la ciudadanía! Ya pueden desgañitarse luego los educadores en las aulas."

La cita procede de esta entrada:

Tarkovski y los funerales de Michael Jackson

Dizdira Zalakain dijo...

A mí Michael Jackson me parece un despropósito completo. Por desgracia, aunque su vida tuviera tintes especialmente extravagantes, estamos acostumbrados a superestrellas del pop que tienen vidas parecidas dedicadas a la autocomplacencia y al consumo compulsivo y ostentoso de cualquier cosa que no ayude a su crecimiento personal: cochazos, zapatos de diamantes, drogas, sexo comprado, etc.
A mí ni siquiera me interesa su música, que me parece demasiado orientada hacia criterios mercantilistas, osea, hacia el público blanco. Este Frankenstein autocreado podía haber aprendido algo de, por ejemplo, Nina Simone que por no renunciar a su genuinidad, se vió relegada a un público negro, lo cual le restó bastante fama de la que merecía. El problema es que existe gente que aspira a la fama y al espectáculo hortera, como los títeres de O.T y músicos que aspiran a comunicarse con su pública.
Saludos.

bLuEs dijo...

Si ya para cualquier persona es problático conseguir reconocimiento del trabajo artístico, en este tipo de estilos musicales mucho más. No sólo cuenta el criterio musical, son muy importantes las modas, la industria musical, y muchos otros factores extrínsecos. De forma que fácilmente se da el caso de que el trabajo de alguien, aún siendo malo, puede adquirir mucho reconocimiento, o un buen trabajo puede pasar completamente desapercibido.

El motivo de esto es que hace tiempo leí una entrevista en la que un músico de rock comentaba que, aunque seguía tocando, ahora su grupo hábía pasado de moda y, por lo tanto, apenas le hacían entrevistas. Entre bromas (pero también muy coherentemente) reconocía que sentía un "bajón". El que todo el mundo le pidiese su opinión le hacía sentir importante y ahora que ya nadie preguntaba por él lo hacía en falta.

De esta forma la fama supone una forma más de dar sentido a la existencia sin necesidad de que haya verdad de por medio. Simplemente sintiendo el halago de una masa eso ya ayuda a superar la soledad.

Saludos.

Outsider friar dijo...

Me parece un post muy completo y acertado, que da razón en detalle de lo que muchos intuíamos.

bLuEs dijo...

Hola:

Pensando un poco los datos que dan creo que encaja más una teoría así que las explicaciones que pretenden que nos creamos. De cualquier forma no puedo evitar tener un margen de inseguridad. Supongo que llevar la contraria a tanta gente siempre es más complicado que pensar lo mismo que ellos.

Gracias y saludos.

febade dijo...

Cierto, interesante. Me ha gustado esta entrada donde nos muestras tu capacidad psicológica (y para mi acertada) para la introspección de un hombre infeliz.

Un saludo

bLuEs dijo...

Es lo que me pareció más evidente. Tampoco me gustaría olvidar que seguro que habrá muchos detalles que nunca se sabrán. Sólamente queda una línea general.

Gracias y saludos.

Víctor dijo...

Muy buena reflexión, me ha gustado. Acertada y respetuosa.

bLuEs dijo...

Hola Víctor.

Intenté hacerlo lo mejor que pude.

Gracias por el comentario y por la visita.

Un abrazo.