La sociedad vive inmersa en la mentira absoluta.

-Derrida-

De cómo algo que podria ser noble se acaba corrompiendo

Cuando escogemos hacer algo podemos hacerlo en función del interés que tiene en sí o porque vienen adheridos otros significados.
Por ejemplo, podemos decidir ayudar a una persona porque nos importa el estado en que se encuentra o podemos decidir ayudarla porque los demás sabrán que hacemos esta acción y ello repercutirá en nuestro prestigio social. Naturalmente la primera opción es la genuina, mientras que la segunda generalmente responde a motivos espurios.
La segunda opción puede tener múltiples motivaciones. Se podría comenzar por la citada anteriormente (obtener prestigio social) para seguir con otras que no son tan obvias, por ejemplo el ego. El ego es un enemigo silencioso que se disfraza con muchos trajes para pasar por algo más asimilable de lo que realmente es. Con el ego la acción ya no sólo tiene valor en sí (o incluso no tiene en absoluto), además se convierte en un medio para hacernos pensar que somos mejores.
Recuerdo que en el medio de un debate de una clase un chico terminó diciendo que los fines de semana los solía pasar ayudando a ancianos (algo que todos desconocíamos en ese momento). Aparte de que no tenía ninguna obligación de decirlo parecía como si se pretendiese apoyar en ese argumento para tener razón en el tema que se debatía y de paso la revelación redundase en su prestigio social. Nada más se lo escuché decir lo primero que pensé es que hubiese estado mucho mejor si se hubiese mantenido con la boca cerrada. ¿Quieres ayudar desinteresadamente a los ancianos? Muy bien, no lo publicites. Hazlo únicamente porque te sientes verdaderamente interesado. De esta forma la acción estará viciada con otras connotaciones que no son necesarias y que generalmente tienen una motivación bastarda.
Aunque hace mucho que esta distinción quedó clara para mí, por temporadas consigo olvidarme del esquema hasta que algo o alguien (a veces yo mismo, que para eso soy tan humano como el resto) me lo viene a recordar. Esta vez la corrupción de la acción ha venido mediante insignias, chapitas, o como se lo quiera llamar. A poco que se visiten unas cuantas webs no encontramos con esta situación casi constantemente. No importa la situación socioeconómica ni sociocultural del responsable de la web. Obrero, profesor de universidad, ama de casa, etc… La vanidad acaba por abrirse camino y terminan decidiendo colgarse esta medallita de una u otra forma, en mayor o menor medida. Como era de esperar en muchos de los casos la proporción entre la cantidad de medallas colgadas y lo que en realidad luego hacen por la causa defendida en la “medalla” suele ser inversa. Es más fácil y más rentable anunciarse como defensor de “causas justas” que defenderlas en la realidad. No a los alimentos transgénicos, no a la publicidad en los blogs (este es particularmente divertido), no al racismo, no a la guerra, no al préstamo de pago en las bibliotecas, no a la violencia de género, no a lo nuclear, no a la pederastia, etc…
Por supuesto se puede argumentar que se puede hacer honestamente algo y publicitarlo a la vez para que tenga mayor repercusión, pero este caso es el más escaso. Es mucho más fácil colgarse medallas a uno mismo para ser lo que nos apetezca y luego olvidarnos del tema. Siempre pensé que, en general, si se decide hacer algo genuinamente lo mejor es procurar publicitarlo lo menos posible. Por lo pronto así las amenazas contra la integridad de la acción son menores.


2 comentarios:

Bluess Swing dijo...

Es cierto lo que comentas del Ego, no podemos evitar algunas veces esperar de los demás "admiración" por realizar "buenas acciones". En muchas ocasiones esperamos de los demás lo que no nos podemos dar nosotros mismos...mostramos nuestra "debilidad" abiertamente camuflada de "buena acción". Tus blogs son una pasada!!!, súper elaborados, he visitado también Bluess...y es precioso con un toque New Orleans muy auténtico. Felicidades, si me lo permites me iré pasando, te iré leyendo. Gracias por mostrarte.

bLuEsMaN dijo...

Hola. Gracias por tomarte las molestias y por la opinión. Es una ayuda.

Un saludo y hasta otra.