La sociedad vive inmersa en la mentira absoluta.

-Derrida-

La estructura de jerarquía en la sociedad como clasificación y relación

Creo que resulta claro que cada persona tiene características distintas que las diferencian del resto. Sin embargo las características sólo son “accidentes” en lo que nos une y esto no es otra cosa que una idéntica humanidad. Las distintas características se hacen pues necesarias porque la persona es susceptible de realizarse de distintas formas. El problema llega cuando en las características no se consigue ver la variación y se termina contemplando la graduación.
Lo que rige principalmente las relaciones sociales es la graduación, de forma que podría aplicarse de la peor forma aquello de cada oveja con su pareja. Es lógico que una persona prefiera estar relacionada con otra con la que pueda compartir algo de interés o tenga gustos en común, pero el proceso se hace enfermo cuando intencionadamente se busca a alguien al que se le supone perteneciente a un nivel jerárquico superior. Cosa que también suele suceder.
Por buscar algún caso que permita ilustrar la primera parte del texto pensemos, por ejemplo, en uno de los momentos claves de la vida de casi todas las personas, la de encontrar pareja sentimental. Aunque no se quiera confesar abiertamente lo que casi siempre es básico para determinar la persona a escoger es que pertenezca al mismo estrato jerárquico que el (o la) que hace la elección. De esta manera se puede pensar que uno “podrá permitirse” tanto como haya conseguido. Si ha conseguido situarse en un estrato jerárquico alto podrá permitirse tener acceso a personas que estén en su mismo nivel y personas de un nivel jerárquico inferior (generalmente estarán gustosas de acceder a alguien de un estrato superior). Las personas que pertenecen a este nivel jerárquico inferior no tendrán tanta suerte porque lo normal será que si por su propia voluntad intentan acceder a un estrato superior acaben por ser rechazadas, con lo que sólo podrán relacionarse con personas de su mismo nivel jerárquico inferior o, en todo caso, con otras personas de un nivel jerárquico todavía más bajo. Es claro que a la hora de representar las proporciones de estas categorías la pirámide se perfila como la figura más adecuada. Unos pocos pertenecen a las zonas más altas de la jerarquía y, conforme se va descendiendo en graduación, aparece una proporción cada vez mayor que es la que se incluye en las capas jerárquicas inferiores. Volviendo con el caso de encontrar pareja la aplicación de la teoría sería, por ejemplo, la siguiente: si soy rico/a puedo permitirme otra persona rica, si he cursado estudios superiores puedo permitirme otra persona que también los tenga, si socialmente soy considerado guapo/a puedo optar a otra persona que también lo sea,… y así sucesivamente. Hay que hacer notar que los valores pueden ser intercambiables de forma que una persona rica pueda tener acceso a otra persona con un nivel jerárquico alto pero en otra categoría, por ejemplo socialmente considerada como guapo/a. En cualquier caso el orden jerárquico se mantiene exactamente igual y únicamente queda disfrazado por la pertenencia a distintas categorías. Lo mismo que sucede en el ámbito de la pareja permanece también en el resto de relaciones sociales. Es idéntico el caso para las amistades, para los compañeros de trabajo, para la gente que se puede conocer, etc…
Con todo esto se pretende describir unas líneas generales, unas tendencias. Evidentemente hay excepciones motivadas bien porque directamente no se sigue este patrón o bien porque el azar ha querido que este orden de cosas haya quedado alterado. En cualquier caso la excepción no debe de impedir percibir con claridad esta regla y llevar a una reflexión que se interrogue sobre el por qué de esta situación.
A mi modo de ver todo esto sucede porque las relaciones humanas se establecen principalmente bajo el patrón de la transacción comercial. Cada persona puede quedar simplificada y reducida a un valor que representa el nivel jerárquico al que pertenece, conforme a este valor sabe el tipo de intercambio del que puede ser capaz. En realidad el “valor” no deja de ser muy distinto a lo que puede representar una cifra económica y a lo que se puede hacer con ella. Si se pretende comprar alimentos habrá que tener en cuenta el dinero del que se dispone porque se obtendrán tantos (en cantidad) y tan buenos (en calidad) según la cantidad monetaria que esté en nuestro poder. Por lo tanto el problema se encuentra tanto en la cosificación de las relaciones humanas, que dejan de contemplarse bajo la premisa de que bajo la diferencia se encuentra la unidad, como en lo que está ligado a ello. Porque si la cosificación pone las reglas de juego, la codicia se constituye en uno de los motores fundamentales. Codicia que queda de manifiesto en el interés por una transacción beneficiosa que deja en segundo plano a los demás para colocar en el primordial a uno mismo porque no importa tanto lo que obtenga el otro si el beneficiado es uno.

13 comentarios:

Òscar Roig i Carrera dijo...

Felicidades por tus nuevas aportaciones en tus blogs, muy interesantes todas.

No sé porqué siempre recordaré una imagen que vi de adolescente de un niño que se levantaba espontaneamente para besar a una niña en la mejillal en un programa de televisión. Me enterneció profundamente. Entonces pensaba que el amor era eso, pero no tarde mucho en descubrir que me equivocaba. Ahora, hasta pienso, en un programa de televisión,
¿no estaria todo preparado?

mjt dijo...

Hola Blues, encantada de volver a leer un post tuyo. Hoy, mira por donde, hemos coincidido en ciertos aspectos a la hora de comunicarnos mediante la palabra escrita, aunque al final hemos derivado por distintos caminos.
Tu exposición me parece muy justa y equilibrada, es algo que siempre he tenido muy encuenta: emparejarme con alguien en un estado de equilibrio, las categorías a veces son compensatorias en campos distintos pero en proporciones semejantes. Iré mas allá de jovencita solo se me ocurría "ligar" entre compañeros y en las bibliotecas, por pura afinidad. Y aún así me columpie. Ja,ja. y no me vale la excusa que solo tenía 18 años cuando elegí para los 30 siguientes. La segunda elección fue mucho más irregular y sin embargo ha resultado ser la más equilibrada. Aún así las distintas velocidades de evolución de los sistemas de valores en los individuos que comparten vida suelen ser responsables de que se produzcan distanciamientos insostenibles para cualquier relación. Un abrazo.

Dizdira Zalakain dijo...

Aunque estoy muy de acuerdo con lo que dices, a mí este panorama de las relaciones de pareja como una especie de transacción comercial me parece desolador. Corren malos tiempos para la lírica y yo soy amiga de contrastes. Además, he comprobado que eso de que los polos opuestos se atraen no es ninguna tontería. Pero, dejando a un lado historias personales, es cierto que la gente tiende a moverse en un estatus concreto o a intentar compensarlo en el caso de que se decida a dar el salto. Esto resulta dramático para gente pobre y poco agraciada y no deja de ser otra forma de injusticia social y biológica.

Alto Sil dijo...

Es duro pensar que para muchas personas, sus amistades o relaciones sentimentales tengan que pasar por ese filtro práctico que tan bien explicas. Es verdad que una persona y su entorno, con frecuencia parecen un grupo de clones, y que nadie que no hable, piense o vista como ellos tiene cabida en el clan. Pero me parece que no son conscientes de lo restrictivo y limitador vivencialmente que supone no estar abierto a otro tipo de personas.

También pienso que esta jerarquización es más radical cuanto más pobre o atrasado sea un país, donde riqueza material y cultural van parejas. Cuanto más se vayan disolviendo las clases sociales, creo que menos jerarquización habrá en las relaciones personales. Pero nunca se llegará a la extinción de las graduaciones, por el simple hecho de que el inteligente y apuesto (especialmente con ambas características a la vez) accederá siempre a mayor poder económico que el torpe y poco agraciado (también con los dos rasgos a un tiempo).

Aparte de las graduaciones materiales, siempre quedarán las culturales y existenciales. Dos personas de un mismo estatus económico, una culta y refinada y la otra vulgar, siempre estarán en dos peldaños de una escala menos visible, pero mucho más difícil de trascender que la escala económica. Se puede dar incluso el caso de que alguien de menor estatus económico que otro, esté realmente jerárquicamente por encima, como puede ser el ejemplo del millonario constructor conocido como El Pocero, prácticamente analfabeto como él mismo reconoce, si lo comparáramos con una persona culta o con una gran sensibilidad hacia el mundo en el que vive. De cara al exterior, para muchos, éste último estaría jerárquicamente por encima del otro.

Sonja dijo...

Me alegro de volver a leerte Blues, pues mira encuentro que quizás tengas una visión algo pesimista aunque posiblemente tengas razón en algunos aspectos. Supongo que la inercia hace que la gente busque pareja entre su propio ambiente que en otro que es diferente.
De todas formas últimamente he oido mucho eso de gente que pone como condición que el otro tenga carrera y no deja de llamarme la atención, como si eso fuera garantía de algo. Conozco gente con carrera nada inteligente ni culta y al revés.
En mi caso encontré a mi media naranja con 18 años y hasta hoy, creo que cuando se tienen 18 no se miran tanto esas cosas, te gusta alguien y pasas por encima de lo que sea, el furor de la juventud.
Pero sospecho que conforme pasa el tiempo las personas se vuelven mucho más selectivas y tiquismiquis, racionalizan mcho más y sienten menos.

bLuEs dijo...

Òscar:

No sería de extrañar que estuviese amañado pero, aunque no lo fuese, tampoco cambiaría demasiado el resultado. La sensiblería se basa en la disociación del sentimiento y de la realidad. Por eso mucha gente llora al ver historias ajenas cuando va al cine, al mismo tiempo es incapaz de enternecerse con una persona real hacia la que está verdaderamente ligada. Luego nos fijamos en las apariencias y parece que el que más llora ha sentido más la situación. Ya se ve que no tiene por qué ser así.

Gracias por tu amabilidad.

Mjt:

Es que un “estado de equilibrio” sería algo necesario. Equilibrio en cuanto a valorar las cosas por su verdadera valía y sin codicia. Precisamente es la codicia uno de los principales motivos de que se vean jerarquías en lugar de personas.

El tema de la “evolución” también es interesante. En una estructura jerárquica las posiciones suelen ser fijas, si cambian es porque te despiden del trabajo, te degradan etc,.. Como personas nos debemos a la forma en que “seamos”. Intelectualmente y emocionalmente es lógico que existan unos cambios y que consiguientemente acaben afectando a nuestros gustos o necesidades.

Dizdira:

Escribí el artículo porque me acordé de este tema que odio hace muchos años y que me tiene harto ya que lo veo a diario. Luego me di cuenta de que se podría conectar con la entrada que habías escrito sobre los matrimonios de conveniencia. En ambos casos hay un interés mutuo y bastardo. Además entran en juego las clases sociales.

Alto Sil:

En ocasiones también he tenido esa impresión de estar en un grupo de “clones”. Como lo que más cuenta es la apariencia termina siendo gracioso y absurdo que gente con parecido físico acabe reuniéndose. No se puede dar la atracción entre contrarios que mencionaba Dizdira. Siendo un rico no se querrá estar junto al pobre (por decir un ejemplo).

El nivel económico del país en el que nos encontremos cuenta, pero creo que cuenta mucho más la diferencia entre capas sociales. En muchos países de América latina, siendo considerados pobres, a la vez tienen un grupo de “familias” que controlan casi toda la riqueza nacional y que no van a querer mirar hacia la parte de debajo de la pirámide. También hay países ricos en idéntica situación (por ejemplo alguno de oriente medio). En estos casos las diferencias económicas entre clases sociales siguen en proporción.

Respecto a las “graduaciones culturales” también lo veo así. Por eso mencionaba el posible intercambio de categorías. Hace siglos que los ricos se emparentan con los nobles buscando títulos y a cambio los nobles consiguen el dinero que necesitan.

Teniendo en cuenta que “El pocero” parece ser inmensamente rico, a la vez que inmensamente inculto, creo que casi necesitaría un premio nobel para poder emparejarse con alguien de su rango que estuviese en esa otra categoría. Digo esto medio en serio y medio en broma.

Sonja:

El que mencionas es otro factor. La mayoría de la gente establece lazos con un número escaso de personas, con lo que en condiciones normales únicamente acabará emparejándose con alguna de ellas. Fíjate que hay muchas personas que tienen quince o veinte amigos-conocidos y, al final terminan emparejándose con alguno de ellos. No hay más margen. Bueno, o no había. Internet, por decir un factor, te propicia romper ese círculo aunque esto sólo suceda en ocasiones.

Me has vuelto a recordar lo importante que es la apariencia cuando se hay que moverse en estos planos. Por eso hay gente tan superficial como para valorar los conocimientos según los títulos. Yo me he encontrado gente de todas clases. Titulados completamente ignorantes y no titulados muy cultos.

Gracias por tu amabilidad.

Saludos para todos/as

PALOMA dijo...

Creo que poco puedo añadir mas de los comentarios anterios que opino lo mismo ,me gusto volver y leerte ...

Por cierto no te comente que tu cabezera del blog me gusto muchisimo .

Un besito .

Matapuces dijo...

Interesante texto Blues, al parecer en una sociedad capitalista-consumista se cumple la máxima tan cacareada "tanto tienes,tanto vales",
por lo visto en general sucede lo mismo con las relaciones de pareja,y el primer mandamiento que busca el hombre es su SEGURIDAD, se denota que estamos muy condicionados en ese aspecto.pero sería otro tema a analizar.
Saludos!!

bLuEs dijo...

Paloma:

Gracias por la visita y por la amabilidad. A mí también me gusta bastante la foto.

Matapuces:

Es una buena forma de resumirlo. Además, si lo pensamos un poco, tiene su lógica. Si somos cifras y queremos prosperar es de esperar que busquemos el intercambio más beneficioso.

Saludos para ambos.

Miotravidaperdida dijo...

Hace cosa de un mes asistí, invitada por mi empresa, a una charla con Carlos Andreu, formador de directivos en temas actitudinales, que comenzaba, precisamente, por este planteamiento: ¿Somos todos los seres humanos clones?. Por supuesto, la cincuentena de altos directivos presentes en la sala vociferamos “al unísono” que no, si bien un par de horas más tarde, al finalizar la sesión, ya no lo teníamos tan claro.

Parece, al fin y al cabo, que es clara la tendencia de los seres humanos a convertirse en clones, siguiendo diferentes modelos a lo largo de su vida. Al principio queremos ser como nuestros papás, después como nuestros amigos, más adelante como ese cantante tan ideal, aquella modelo de portada, el consejero de tal empresa que vemos cada día en la prensa o incluso el empresario analfabeto y multimillonario que viaja, con sus “amigos”, en su jet privado, siguiendo el mundial de Moto GP.

Sin duda, los modelos en los que se fija la sociedad de hoy son ya un tema preocupante de por sí y lo que se valora, lo que se tiende a “clonar” es más que cuestionable si uno se para a analizarlo (el problema es que aquí no se para a analizar nada ni Dios). Si a esto añadimos el apretado corsé de las convenciones sociales, y, como bien apuntáis, la codicia personal (valor en alza constante que debería cotizar en bolsa), tenemos una serie de rebaños endogámicos de “hijosdeputa” pisándonos los unos a los otros bajo la premisa de “tonto el último”.

En lo que se refiere al tema de la pareja y ya que, además, sacáis el tema de los matrimonios de conveniencia, debo decir que, desde mi punto de vista todos los son, ya que creo (y esto es una observación absolutamente personal) que la gente que se casa, lo hace con quien le “conviene” y no con quien ama o podría llegar a amar realmente (ya que muchas veces, al no “convenir” no nos damos ni la opción de intentarlo). Y, por supuesto, en cuanto encontramos a la persona “conveniente” es necesario hacerle firmar un contrato legal que nos vincule económicamente y del que, en caso de disolución de la sociedad, podamos sacar el mayor provecho posible.

Todas estas reflexiones me llevan también a una de mis novelas favoritas, “Las Afinidades Electivas”, de Goethe (publicada en 1.809) que, precisamente tomando como ejemplo las relaciones sentimentales, analiza el comportamiento de las personas ante sus deseos, emociones, las obligaciones sociales, las imposiciones morales….

Pasando del siglo XIX al XX, como anécdota os contaré lo que me dijo una vez un camarero del que me encapriché en mis años de Universidad: “tan pronto acabes la facultad y tengas un trabajo acorde con tus estudios, ya no tendrás el más mínimo interés en ser novia de un camarero”. Y así, con estas palabras, pasó olímpicamente de la chica más “popular” de la facultad. Después de casi veinte años es una persona a la que sigo teniendo un gran aprecio ya que, además de esta, me enseñó muchas otras verdades de la vida. De hecho, me enseñó mucho más que algunos profesores.

bLuEs dijo...

Hola miotravidaperdida:

La imitación es algo con lo que ya nacemos y que nos permite seguir adelante. El problema es cuando se convierte en patrón de vida y nos impide madurar. Entonces la conformidad cn el grupo es casi lo único que nos hace sentirnos seguros.

A mí también me parece que el motivo fundamental de la elección de pareja es la conveniencia. Es triste que sea así pero parece que es el patrón general está ahí.

Pensando en lo que comentas de este camarero ... lo bueno que tienen las personas respecto a los textos es que pueden enseár con el ejemplo. Eso es único.

Saludos

bLuEs dijo...

Me gustaría apuntar un detalle más al hilo de este tema:

Aprovecho una cita de R.E.Service (1966) en la que se refiere a los miembros de la sociedad de cazadores-recolectores primitiva:
“Un hombre, por ejemplo, podría ser más fuerte, más vivo, más valiente e inteligente que todos los demás miembros de la banda. ¿tendrá una condición superior?. No necesariamente. El prestigio sólo se le concederá si esas cualidades están al servicio del grupo […]”.

Gracias a este tipo de argumentos se muestra que las relaciones de los primitivos enseñan que el hombre no está preparado para esta jerarquía de dominancia y sumisión. Así pues la maximización de la estructura jerárquica de dominancia y sumisión es una adaptación al orden, no su causa.

Anónimo dijo...

por que se llama sociedad jerarquizacion y ademas que les pregunto esto quiero saber por que y que tipos de sociedades jerarquizadas ahy y si me lo pueden decir es mejor asi no me quedo con las dudas gracias ......espero que consigan la respuesta a mi pregunta ,,,,,-----.... chauu besoss